24 mayo, 2018

Cinco consejos para cuando lleves a tu hijo a la piscina

Muchos padres suelen pensar que llevar a sus pequeños a la piscina es una actividad cotidiana que no requiere de mayores esfuerzos, pero se olvidan de que el cuerpo del bebé tiene necesidades diferentes y por lo tanto requiere de unos cuidados particulares. A la hora de ir a la piscina, por ejemplo, deberás estar pendiente de equipar a tu hijo con un buen calzado infantil, preferiblemente con suela antideslizante.

Sabemos que eres un padre interesado en las cosas de tu pequeño y por eso te traemos una lista de cinco consejos que deberás cumplir cuando lleves a tu hijo a la piscina. Se trata de consejos prácticos y, aunque quizá tengas que gastar algún dinero extra, la protección de tu retoño lo vale.

No se trata de que debas sobreprotegerlo, pero sí asegurarle unas condiciones mínimas de seguridad que le permitan divertirse sin correr riesgos. Al fin y al cabo, los bebés aún no tiene conciencia plena de las necesidades y sensaciones que se mueven a través de ellos, por eso, por ejemplo, debemos poner mucho énfasis en el tema de la protección solar. Tu bebé no sabrá que se está exponiendo más de lo debido al sol. Tú sí.

Consejos para un día de paseo en la piscina

¡No olvides el protector solar!

Debes elegir un buen protector solar, adecuado a la edad de tu hijo. Hasta el año 1999, la Academia Estadounidense de Pediatría recomendaba evitar el uso de protectores solares en niños menores de seis meses. En la actualidad esta restricción ya no se aplica, debido a que las compañías farmacéuticas se han esmerado en la creación de protectores solares con agentes químicos menos fuertes, para pieles más delicadas.

Lo primero es escoger un protector a prueba de agua y que sea de amplio espectro, es decir, capaz de proteger a tu bebé contra los rayos ultravioleta de clase A y B. Asegúrate de que el protector que compres venga enriquecido con óxido de zinc. Estos suelen ser los mejores y más efectivos defensores de la piel de nuestro infante.

Lleva una toalla gruesa y cómoda

Lo segundo es llevarle una toalla de tela gruesa, para secarse y cubrirse del sol en los momentos en que haya cansado de correr y se siente a reposar. Para asegurarte de que en realidad se trata de una toalla de tela gruesa ponla a contraluz con el sol, y observa con detalle si los rayos penetran directamente en el tejido, o si el tejido los cubre parcialmente.

¡Cuidado con los rayos UV!

Lo tercero es que no expongas a tu bebé al sol por períodos de tiempo demasiado largos. Fíjate en que si un adulto no debe exponerse más de veinticinco minutos seguidos al sol, o correrá el riesgo de sufrir una quemadura de primer grado, tu bebé, que posee una piel mucho más delicada, no debería hacerlo por más de diez.

No te fíes de las nubes

El cuarto consejo tiene que ver con no fiarse de los días nublados. Aunque haya nubes en el cielo, los rayos UV, que proceden de los rayos solares, llegan a la tierra igualmente, por lo que tu hijo puede verse afectado por una quemadura. Atención con eso.

¡Consigue zapatos antiresbalantes!

El quinto consejo es que adquieras zapatos de agua con cierre al tobillo, para evitar que tu bebé se los quite. Además, las suelas deben poseer un agarre especial, de modo que ya no tendrás que preocuparte por esas losas húmedas que se encuentran siempre en los bordes de las piscinas y que, por lo general, son un dolor de cabeza para los padres.